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¿QUÉ ES LA AUDICIÓN?

La ruta auditiva va más allá de la mera audición, es aquello que nuestro cerebro hace con la información que le envía el aparato receptor.

Existe una diferencia entre el estudio audiométrico clásico basado en la cantidad auditiva y el estudio para la reeducación auditiva que se basa en la calidad auditiva.

Cantidad auditiva = pérdida de audición en decibelios o sea pérdida de agudeza auditiva.

Calidad auditiva= capacidad de percibir todos los sonidos en  el mismo umbral de intensidad.

Por lo que gozar de una excelente audición conlleva percibir todas las frecuencias en el mismo umbral de intensidad con la menor pérdida de agudeza posible. En nuestra población hay un 10% de hipoacusias que son recuperables mediante adaptación protésica. El 90% restante se trata de personas con una buena agudeza auditiva pero parte de ellas tiene problemas con la percepción del medio sonoro.

La audición afecta a todas las áreas de la persona, tiene influencia en como funcionamos de modo intelectual (los niños en el colegio) y de forma emocional en nuestra conducta y comportamiento.

Podemos decir que existe una relación entre lo que oímos y nuestra conducta.

El sonido está en todas partes, afecta a todo nuestro ser, nuestras emociones y cómo aprendemos. El sonido nos afecta constantemente, debe ser escuchado y percibido correctamente, a fin de percibir, comprender y asimilar lo que se aprendió y preguntó.

No todos tenemos la misma respuesta a los sonidos de nuestro entorno.

Las respuestas positivas se manifiestan como: sensación de relajación, motivación, sensación de energía o estar más concentrado. Las respuestas negativas se manifiestan a modo de irritabilidad, ansiedad, evitar situaciones de ruido de fondo.

Durante el desarrollo del niño el efecto negativo del sonido se puede manifestar como sobrecarga sensorial (y como consecuencia puede que se tape las orejas) retraimiento social, rabietas, abstracción (se encierra en si mismo) no le interesa el entorno, mostrar miedo a los sonidos.

La mayoría sabemos que el sonido se procesa a través de la cóclea del oído, sin embargo no todos saben que el sonido también se procesa por nuestra estructura ósea, por el sentido del tacto y mediante la estructura celular del cuerpo. El sonido afecta a todo nuestro cuerpo, que es el primero que percibe el estímulo del sonido y luego responde. Lo puede hacer con una respuesta eficiente o una respuesta más lenta que genera deficiencias en la escucha, deficiencias vestibulares y en la habilidad de atención.

Debemos oír los sonidos correctamente a fin de procesar lo que se esta recibiendo.

El oído es nuestro mecanismo de audición y también es un importante estimulador sensorial del cuerpo. Posee múltiples conexiones sensoriales que envían información a todas las partes del cuerpo. El sonido viaja por el cana auditivo y hace vibrar el tímpano que a su vez hace vibrar los tres huesecillos más pequeños de nuestro cuerpo: martillo, yunque y estribo. Estos envían las vibraciones sonoras a través del fluido del oído interno.

La cóclea responde a las frecuencias y patrones de sonido que provienen de la audición; los canales semicirculares y vestíbulo responden al movimiento y ritmo del sonido que percibe el cuerpo. El músculo estribo, con el reflejo estapedial, protege a nuestro cuerpo del sonido excesivamente alto que puede ocasionar daños a la cóclea. Si este músculo es más sensible, las vibraciones recibidas en el oído son muy estimulantes. Esta sobrestimulación afectaría a la cóclea, los canales semicirculares y al vestíbulo lo que puede crear una hipersensibilidad auditiva.

En el oído interno los canales semicirculares proporcionan la percepción del movimiento y del giro, nos da las dimensiones del espacio y es el responsable de las habilidades de propiocepción de nuestro cuerpo. El vestíbulo es nuestro centro del equilibrio.

La información de la estimulación sonora es transformada a corriente eléctrica y enviada a través del nervio auditivo hacia los niveles subcorticales del cerebro hasta llegar finalmente a las áreas de la comprensión que se encuentra a nivel cortical.

Cuando oír, escuchar y percibir no se desarrollan adecuadamente dan como resultado pobres habilidades auditivas y desequilibrios del cuerpo en general.

En el viaje del sonido de la cóclea al cerebro se pasa por el sistema límbico, que es el principal centro de respuesta emocional. Cuando hay una percepción errónea del sonido hay personas que muestran una inestabilidad emocional.

La gran dificultad que afrontamos en el estudio de la audición es que la mayoría de las personas no reconocen tener problema alguno. Si no hay problema, este no se podrá solucionar.

El estudio audiométrico no pretende la prescripción de audífonos, sino el mejor funcionamiento del receptor auditivo. Hacemos hincapié en la oposición de calidad frente a cantidad.

 

 


Óptica Bellreguard  |  opticabellreguard@gmail.com