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LAS RADIACIONES SOLARES

Sabemos que en la vida moderna, casi en todo momento y muy particularmente en la estación veraniega o en los deportes de inverno, montañismo, conducción, playa, náutica, etcétera, se vive mucho más en contacto diario con el Sol y sus radiaciones, especialmente en un país como el nuestro donde brilla el Sol casi siempre intensamente y durante muchas horas. 

Felizmente la atmósfera nos protege de modo natural del efecto de las radiaciones solares (rayos visibles, infrarrojos y ultravioleta) existiendo variaciones personales conocidas (pieles poco pigmentadas P.E). También es cierto que se suelen usar, más que nunca, cremas y lociones antisolares, más o menos eficaces, que combinan factores de protección en diversos grados, para que no se nos queme la piel y para estar más confortables expuesto al riesgo del aire libre y al Sol. 

El agujero de la capa de ozono no es un truco publicitario... (en España ha disminuido la capa un 10% según el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial)

Pero, ¿y los ojos? ¿sabemos realmente que casi todas las estructuras del órgano de la visión pueden sufrir los efectos nocivos de la radiaciones solares y especialmente los rayos ultravioleta del espectro, capaces de actuar incluso en días nublados?

Los rayos infrarrojos son responsables de la conocida catarata senil o de vidriero. La radiación visible puede causar lesiones de retina, deslumbramientos, baja visión nocturna, etc.

Los ultravioletas no visibles producen cataratas de otro tipo y lesiones más graves.

 

  • Ultravioletas B. Longitud de onda de entre 280-315 nm. Absorción en la córnea.
     
  • Ultravioletas A. Longitud de onda de entre 315-380 nm. Absorción en la córnea y el cristalino.

 

Así pues, desde las quemaduras cutáneas y lesiones degenerativas de la delicada piel de los párpados, hasta alcanzar la retina en su zona central o mácula, pueden dañarse los ojos con mucha frecuencia. Pueden aparecer manchas grisáceas-amarillentas en los párpados o bien un pterigium (la lesión llamada palmera por su trazado), al crecer en su conjuntiva el tejido estimulado por el Sol o sus radiaciones, o en la parte transparente o córnea e incluso sobre la pupila. El cristalino desarrolla más fácilmente las conocidas cataratas y hasta puede aparecer la lesión más grave atribuida al Sol y que afecta a la retina en su centro o mácula, dando lugar a la temida maculopatía que origina la pérdida de visión central.

¿Qué hacemos? Como no cabe ponerse cremas ni lociones filtrantes en los ojos recurrimos al uso de gafas de sol para lograr la comodidad ante el exceso de luz, y también aunque no seamos tan conscientes de ello, la protección ante los daños que pueden causar las radiaciones solares.

Sin duda una lente de protección solar es un filtro, es decir, debe moderar o impedir el paso de cantidades desiguales de las distintas radiaciones, siendo de protección total frente a las ultravioletas perjudiciales.

Pero igual que hay cremas buenas y malas o si se quiere, eficaces o no, ocurre lo mismo con las gafas de sol. Debemos tener en cuenta lo siguiente.

  • Las gafas solares no son solo un elemento decorativo o de moda, o de simple comodidad frente a la luz solar. El factor estético, lógico, normalmente afecta tan solo a la montura de la gafa.
  • La gafa de sol debe escogerse fundamentalmente porque nos proporcione los filtros específicos necesarios ante el espectro ultravioleta del Sol.
  • Una gafa de sol pero sin filtros anti-UV al restringir la cantidad total de la luz que llega al ojo, produce una gran dilatación pupilar y con ello incrementa la entrada en el ojo de los rayos UV dañinos y por tanto la aparición de lesiones oculares graves e irreversibles (falsa protección).
  • Deben estar adecuadas al uso preferente que se les va a dar, sea playa, montaña, deporte, conducción...
  • Es peligroso usar una gafa de sol adquirida en cualquier lugar, tienda o mercadillo, sin contar por tanto con ninguna garantía de su eficacia filtrante y protectora.

Recuerde que la gafa de sol es un instrumento óptico-científico muy delicado en cuanto a las lentes y que cada persona, según su capacidad y situación visual, su edad y uso que pretenda dar a su gafa de sol, tiene unas necesidades específicas y distintas a cubrir.


Óptica Bellreguard  |  opticabellreguard@gmail.com