¿A quién va dirigida?

La terapia visual representa un área de la optometría en donde se aplica toda la enseñanza y experiencia adquirida. El objetivo es desarrollar y mantener la máxima eficacia del procesado de la información visual que llega al sistema visual humano.

Es muy importante saber escuchar y observar al paciente ya que en la correcta realización de la anamnesis podemos enmarcar el caso o el menos dirigir la investigación optométrica. En función de estas primeras pesquisas haremos énfasis en los síntomas y signos que nos ayuden, sin someter al paciente a un ingente número de pruebas, que nos ayuden en clasificar y tratar cada caso.

En general los ejercicios de entrenamiento visual se pueden utilizar: 

  • Para tratar diferentes disfunciones visuales que han sido detectadas previamente; por ejemplo, insuficiencia de convergencia, exceso acomodativo, exotropia alternante de la visión próxima, etc.
  • Para prevenir el desarrollo de problemas visuales; por ejemplo, la aparición de ambliopía, o el retraso en el desarrollo de la estereopsis en niños con retrasos madurativos.
  • Para mejorar la ejecución visual del paciente con fines específicos; por ejemplo, en deportistas, pilotos, etc.

Los ámbitos generales de intervención de la terapia visual, aunque no son los únicos, son:

  • Las disfunciones binoculares estrábicas y no-estrábicas.
  • La ambliopía, conocida popularmente como ojo vago.
  • Las disfunciones acomodativas.
  • Las disfunciones oculomotoras.
  • Los desórdenes de la percepción visual.

Los objetivos de cualquier programa de terapia visual pretenden reducir los síntomas que padece el paciente, conseguir la ejecución visual deseada y normalizar los valores de la función visual del paciente.